El arte más íntimo
Hola, seres.
Bueno, comenzaré diciendo que aunque hace bastante que no escribo, y por lo tanto eso debería querer decir que ahora voy a escribir un pedazo post impresionante, la verdad es que no: voy a ser breve. Principalmente porque esta semana está siendo sumamente estresante en lo que a trabajo se refiere, y no tengo la mente muy en su sitio para poder inspirarme.
Aunque, para ser sincera, lo de no tener la mente en su sitio también es debido a que el otro día retomamos nuestra partida de De Profundis (que se había quedado parada durante nada más y nada menos que un año, gracias a la velocidad de M a la hora de responder cartas :P), y el poco tiempo libre que he tenido desde entonces lo he ocupado en gran medida en escribir cartitas enfermizas y buscar nuevos fichajes. Por cierto, ya que estoy aquí voy a aprovechar para lanzar una invitación al aire: Quien quiera formar parte de nuestra terrible Sociedad Secreta, no tiene más que decirlo (ya sé que entonces no es muy secreta xD). Aunque tal vez sería de interés que antes supieseis en qué demonios consiste tan enfermizo juego, motivo por el cual os emplazo a esta página.
Por lo demás, ayer tuve una gran alegría: en el boletín de Discoplay me encontré, nada más y nada menos, una inexplicable edición de El arte más íntimo, el libro de Poppy Z Brite del que me habían contado maravillas y que no tenía manera humana de encontrar. Y por 3 €. De verdad. Yo últimamente le tengo mucho respecto a Discoplay, porque de un par de años a esta parte he encontrado cosas realmente sorprendentes a precios de risa. Por ejemplo, esa colección goth que me compré el año pasado, por 24 €, que incluía 10 cds con canciones de grupos góticos y/o siniestrillos de los 80, un libro terrible con imágenes de grupos y pelis de terror, y una camiseta. O ese cuento tan precioso que me compré hace poco sobre un dragón, con ilustraciones impresionantes. Y ahora el libro de Poppy. Definitivamente, Discoplay rules!!
Y aparte de eso, pues no sé, ya tengo toda la programación para el día de la cena de trabajo, que en verdad no es una cena sino una convención que durará todo el maldito día. Y mi compañera cada día pasa más tiempo sin venir y/o sin hacer nada cuando está aquí, y tengo tantos papeles a mi alrededor que algún día moriré sepultada por ellos.
Y quiero que sea viernes ya mismo para despejarme y ver a M, que además este finde va a quedarse aquí :)
Y, y... No sé qué más. En cualquier caso lo voy dejando, que dentro de veinte minutos comienzo a trabajar otra vez y quiero tener un rato para, simplemente, pensar en las musarañas.
Sed buenos, o no.
Hasta luego!
Bueno, comenzaré diciendo que aunque hace bastante que no escribo, y por lo tanto eso debería querer decir que ahora voy a escribir un pedazo post impresionante, la verdad es que no: voy a ser breve. Principalmente porque esta semana está siendo sumamente estresante en lo que a trabajo se refiere, y no tengo la mente muy en su sitio para poder inspirarme.
Aunque, para ser sincera, lo de no tener la mente en su sitio también es debido a que el otro día retomamos nuestra partida de De Profundis (que se había quedado parada durante nada más y nada menos que un año, gracias a la velocidad de M a la hora de responder cartas :P), y el poco tiempo libre que he tenido desde entonces lo he ocupado en gran medida en escribir cartitas enfermizas y buscar nuevos fichajes. Por cierto, ya que estoy aquí voy a aprovechar para lanzar una invitación al aire: Quien quiera formar parte de nuestra terrible Sociedad Secreta, no tiene más que decirlo (ya sé que entonces no es muy secreta xD). Aunque tal vez sería de interés que antes supieseis en qué demonios consiste tan enfermizo juego, motivo por el cual os emplazo a esta página.
Por lo demás, ayer tuve una gran alegría: en el boletín de Discoplay me encontré, nada más y nada menos, una inexplicable edición de El arte más íntimo, el libro de Poppy Z Brite del que me habían contado maravillas y que no tenía manera humana de encontrar. Y por 3 €. De verdad. Yo últimamente le tengo mucho respecto a Discoplay, porque de un par de años a esta parte he encontrado cosas realmente sorprendentes a precios de risa. Por ejemplo, esa colección goth que me compré el año pasado, por 24 €, que incluía 10 cds con canciones de grupos góticos y/o siniestrillos de los 80, un libro terrible con imágenes de grupos y pelis de terror, y una camiseta. O ese cuento tan precioso que me compré hace poco sobre un dragón, con ilustraciones impresionantes. Y ahora el libro de Poppy. Definitivamente, Discoplay rules!!
Y aparte de eso, pues no sé, ya tengo toda la programación para el día de la cena de trabajo, que en verdad no es una cena sino una convención que durará todo el maldito día. Y mi compañera cada día pasa más tiempo sin venir y/o sin hacer nada cuando está aquí, y tengo tantos papeles a mi alrededor que algún día moriré sepultada por ellos.
Y quiero que sea viernes ya mismo para despejarme y ver a M, que además este finde va a quedarse aquí :)
Y, y... No sé qué más. En cualquier caso lo voy dejando, que dentro de veinte minutos comienzo a trabajar otra vez y quiero tener un rato para, simplemente, pensar en las musarañas.
Sed buenos, o no.
Hasta luego!
