Hey, llevo un corte de pelo totalmente Z!
Hoy he caído en la cuenta, súbitamente, de que aún no le he dedicado ningún post a Poppy Z. Brite, que a pesar de la escasez de su obra que ha podido caer en mis manos (por ahora), es posiblemente la escritora más relevante que he conocido nunca.
(Inciso 1: Sí, me he cortado el pelo y se parece a como lo lleva Poppy en la foto que aparece en mi terrorífica edición de El alma del vampiro, que en este caso se llama La música de los vampiros. Es terrible cortarse el pelo así porque es un corte increíblemente típico en las gothgirls, sin ir más lejos P lo lleva igual, y me jode que alguien llegue a pensar que la estoy imitando, al fin y al cabo bastantes imitadoras tiene ya la chica xD De todos modos, que sepáis que ese corte ya me gustaba cuando se lo vi a Justine Frischmann hace un montón de tiempo, aunque ella no llevaba flequillo, de acuerdo. En cualquier caso, me recuerda a Poppy y eso me hace ilusión! :D
Inciso 2: Sí, ya sé que mi orden de posts no tiene ningún sentido, porque se supone que debería hablaros de cómo fue mi viaje a Madrid, pero mucho me temo que voy a evitar todo tema que conlleve irremediablemente hablar de R y de su irresistible encanto, ya que sé que me voy a pasar con las babosadas y voy a dar bastante asquito ^^ Tal vez en otro momento que me encuentre menos estúpida hablaré de lo de Madrid. Además, qué leches, esto no es un diario propiamente dicho y puedo hablar de lo que me dé la gana! :P)
Bueno, pues eso, que voy a hablaros de Poppy Z. Brite. Ya la mencioné hace mucho tiempo, en un post que escribí hace cerca de un año, ya que por entonces quedé con una chica de Comunidad Oscura que iba a pasarme unos relatos cortos de la susodicha enfermiza autora.
La verdad es que durante años (bastantes años, de hecho) lo único que había leído de Poppy era La música de los vampiros, pero os puedo asegurar que aquello ya fue suficiente para convertirla en uno de mis personajes a adorar, ya que literalmente me cambió la vida. Aunque yo por entonces no estaba especialmente integrada en el rollo goth (de hecho todavía faltaba bastante tiempo para que me interesase muy activamente en ello), ese libro consiguió pulsar todas mis teclas de oscuridad y perversión. Me parece totalmente sublime, y ya sé que tal vez literariamente no es ninguna obra maestra, y que algunos de sus personajes son tan estúpidos que de encontrarte a alguien así en la vida real no se te ocurriría otra cosa que pegarle una hostia, pero lo cierto es que me leí el libro por primera vez cuando tenía 14 años, y supongo que era la edad ideal para que me marcase. O no, no sé, realmente no sé qué habría pensado si me lo hubiese leído con mi edad actual, pero intuyo que no habría significado lo mismo. De hecho, lo he releído infinidad de veces desde entonces y las últimas de ellas tuve que ir reconociendo que como obra es bastante más mediocre de lo que me había parecido en un principio, y que ciertos pasajes que me habían marcado en su día no eran para tanto, pero no sé, sigue teniendo algo irresistiblemente magnético, algo que hace que sea mi libro, por excelencia, y que sea capaz de releerlo una y otra vez sin cansarme.
Objetivamente, hay que reconocer que reúne bastantes ingredientes clave para que un libro me encante: vampiros, ambientación siniestra y personajes tormentosos y perversos. Me gusta mucho la literatura de vampiros en general, pero creo que este libro me gusta especialmente porque es de los pocos que he leído que plantean una visión de los vampiros tan despreocupadamente cruel, y además tan cercana a lo que podría ser la vida cotidiana de cualquiera. No es una historia bonita de vampiros, ambientada en el siglo XVIII, con personajes embriagadores de los que no podrías evitar enamorarte (aunque posiblemente querría violar a Zillah :D). Es una historia ambientada en nuestros días (vale, sí, en la década de los ochenta, pero eso sólo contribuye a aumentar su atractivo!), con personajes que todos podríamos identificar con nosotros mismos o con alguien que conocemos (y me he dado cuenta de un detalle curioso, y es que cada vez que lo he leído me he sentido identificada con un personaje distinto. Con 14 años adoraba a Nada, que si bien me sigue pareciendo interesante, hay que reconocer que no es más que un clásico adolescente goth de lo más quejica; y sin embargo más adelante fui adorando a Christian, a Fantasma..., incluso a Ann), con textura de videoclip (cosa que me encanta, con esas escenas en clubs nocturnos, esas alusiones musicales y ese ritmo desenfrenado y tal vez un poco absurdo. Se podría hacer una peli increíble!), violencia explícita y un intenso contenido sexual. Todo junto forma un combinado totalmente explosivo, que engancha terriblemente y que, como dice no me acuerdo bien quién comentando la novela en el reverso de mi edición, hace que no puedas olvidarte de lo que has leído hasta bastante tiempo después de haber apurado la última página.
No conozco a demasiada gente interesada en Poppy Z. Brite, y mucha de la que conozco y que ha leído la obra la considera bastante prescindible, por no decir abiertamente horrible. Pero casi todos aluden a su calidad, cosa que para mí, y no me avergüenza decirlo, nunca ha sido directamente determinante a la hora de que algo (una peli, un libro, whatever) me guste. Y eso es algo que R comparte conmigo y que a mí me encanta, porque no hay mucha gente que lo entienda :)
Como he dicho antes, durante años La música de los vampiros fue lo único que leí de Poppy Z. Brite, hasta que quedé con esa chica a través de Comunidad Oscura y pude leer El sexto centinela y Essence de Rosé, pudiendo comprobar gustosamente que no estoy ante el típico caso de cuando sólo te gusta una obra de determinado escritor. Poco tiempo más tarde, y como también expliqué en otro post, encontré en Discoplay una edición baratísima de El arte más íntimo, libro que llevaba siglos buscando, además de por ser de Poppy, también por ser el favorito de Brian Molko :P Y no me defraudó en absoluto, también me enganchó muchísimo y lo devoré en un tiempo récord (si bien tampoco es muy largo), aunque debo reconocer que será complicadísimo que cualquier otro libro llegue a marcarme del mismo modo que La música de los vampiros.
La primera vez que indagué en la página web de Poppy, debo reconocer que me decepcionó un poco. Supongo que inconscientemente había estado esperando encontrarme con una encantadora damita pseudogoth y adorable, pero por contra me encontré con alguien bastante borde, capaz de contestar del modo más descorazonador las preguntas de sus desgraciados fans. Pero bueno, la verdad es que eso ahora me da lo mismo. No soy de esas personas que dejan de admirar a un personaje sólo porque sea antipático, al fin y al cabo me interesan sus obras y no ella misma (y no, no es una igualdad, ni mucho menos), y no creo que tenga la suerte o desgracia de llegar a conocerla en persona o llegar a interactuar con ella lo suficiente como para que su bordería me resulte directamente molesta :P
Bueno, plasmada mi ración de frikismo vampírico de hoy, os dejo ya. Y ya estáis tardando en leeros el libro, todos aquellos que no lo hayáis hecho (que me temo que seréis muchos ^^U).
Hasta luego, sed felices y malvados!
(Inciso 1: Sí, me he cortado el pelo y se parece a como lo lleva Poppy en la foto que aparece en mi terrorífica edición de El alma del vampiro, que en este caso se llama La música de los vampiros. Es terrible cortarse el pelo así porque es un corte increíblemente típico en las gothgirls, sin ir más lejos P lo lleva igual, y me jode que alguien llegue a pensar que la estoy imitando, al fin y al cabo bastantes imitadoras tiene ya la chica xD De todos modos, que sepáis que ese corte ya me gustaba cuando se lo vi a Justine Frischmann hace un montón de tiempo, aunque ella no llevaba flequillo, de acuerdo. En cualquier caso, me recuerda a Poppy y eso me hace ilusión! :D
Inciso 2: Sí, ya sé que mi orden de posts no tiene ningún sentido, porque se supone que debería hablaros de cómo fue mi viaje a Madrid, pero mucho me temo que voy a evitar todo tema que conlleve irremediablemente hablar de R y de su irresistible encanto, ya que sé que me voy a pasar con las babosadas y voy a dar bastante asquito ^^ Tal vez en otro momento que me encuentre menos estúpida hablaré de lo de Madrid. Además, qué leches, esto no es un diario propiamente dicho y puedo hablar de lo que me dé la gana! :P)
Bueno, pues eso, que voy a hablaros de Poppy Z. Brite. Ya la mencioné hace mucho tiempo, en un post que escribí hace cerca de un año, ya que por entonces quedé con una chica de Comunidad Oscura que iba a pasarme unos relatos cortos de la susodicha enfermiza autora.
La verdad es que durante años (bastantes años, de hecho) lo único que había leído de Poppy era La música de los vampiros, pero os puedo asegurar que aquello ya fue suficiente para convertirla en uno de mis personajes a adorar, ya que literalmente me cambió la vida. Aunque yo por entonces no estaba especialmente integrada en el rollo goth (de hecho todavía faltaba bastante tiempo para que me interesase muy activamente en ello), ese libro consiguió pulsar todas mis teclas de oscuridad y perversión. Me parece totalmente sublime, y ya sé que tal vez literariamente no es ninguna obra maestra, y que algunos de sus personajes son tan estúpidos que de encontrarte a alguien así en la vida real no se te ocurriría otra cosa que pegarle una hostia, pero lo cierto es que me leí el libro por primera vez cuando tenía 14 años, y supongo que era la edad ideal para que me marcase. O no, no sé, realmente no sé qué habría pensado si me lo hubiese leído con mi edad actual, pero intuyo que no habría significado lo mismo. De hecho, lo he releído infinidad de veces desde entonces y las últimas de ellas tuve que ir reconociendo que como obra es bastante más mediocre de lo que me había parecido en un principio, y que ciertos pasajes que me habían marcado en su día no eran para tanto, pero no sé, sigue teniendo algo irresistiblemente magnético, algo que hace que sea mi libro, por excelencia, y que sea capaz de releerlo una y otra vez sin cansarme.
Objetivamente, hay que reconocer que reúne bastantes ingredientes clave para que un libro me encante: vampiros, ambientación siniestra y personajes tormentosos y perversos. Me gusta mucho la literatura de vampiros en general, pero creo que este libro me gusta especialmente porque es de los pocos que he leído que plantean una visión de los vampiros tan despreocupadamente cruel, y además tan cercana a lo que podría ser la vida cotidiana de cualquiera. No es una historia bonita de vampiros, ambientada en el siglo XVIII, con personajes embriagadores de los que no podrías evitar enamorarte (aunque posiblemente querría violar a Zillah :D). Es una historia ambientada en nuestros días (vale, sí, en la década de los ochenta, pero eso sólo contribuye a aumentar su atractivo!), con personajes que todos podríamos identificar con nosotros mismos o con alguien que conocemos (y me he dado cuenta de un detalle curioso, y es que cada vez que lo he leído me he sentido identificada con un personaje distinto. Con 14 años adoraba a Nada, que si bien me sigue pareciendo interesante, hay que reconocer que no es más que un clásico adolescente goth de lo más quejica; y sin embargo más adelante fui adorando a Christian, a Fantasma..., incluso a Ann), con textura de videoclip (cosa que me encanta, con esas escenas en clubs nocturnos, esas alusiones musicales y ese ritmo desenfrenado y tal vez un poco absurdo. Se podría hacer una peli increíble!), violencia explícita y un intenso contenido sexual. Todo junto forma un combinado totalmente explosivo, que engancha terriblemente y que, como dice no me acuerdo bien quién comentando la novela en el reverso de mi edición, hace que no puedas olvidarte de lo que has leído hasta bastante tiempo después de haber apurado la última página.
No conozco a demasiada gente interesada en Poppy Z. Brite, y mucha de la que conozco y que ha leído la obra la considera bastante prescindible, por no decir abiertamente horrible. Pero casi todos aluden a su calidad, cosa que para mí, y no me avergüenza decirlo, nunca ha sido directamente determinante a la hora de que algo (una peli, un libro, whatever) me guste. Y eso es algo que R comparte conmigo y que a mí me encanta, porque no hay mucha gente que lo entienda :)
Como he dicho antes, durante años La música de los vampiros fue lo único que leí de Poppy Z. Brite, hasta que quedé con esa chica a través de Comunidad Oscura y pude leer El sexto centinela y Essence de Rosé, pudiendo comprobar gustosamente que no estoy ante el típico caso de cuando sólo te gusta una obra de determinado escritor. Poco tiempo más tarde, y como también expliqué en otro post, encontré en Discoplay una edición baratísima de El arte más íntimo, libro que llevaba siglos buscando, además de por ser de Poppy, también por ser el favorito de Brian Molko :P Y no me defraudó en absoluto, también me enganchó muchísimo y lo devoré en un tiempo récord (si bien tampoco es muy largo), aunque debo reconocer que será complicadísimo que cualquier otro libro llegue a marcarme del mismo modo que La música de los vampiros.
La primera vez que indagué en la página web de Poppy, debo reconocer que me decepcionó un poco. Supongo que inconscientemente había estado esperando encontrarme con una encantadora damita pseudogoth y adorable, pero por contra me encontré con alguien bastante borde, capaz de contestar del modo más descorazonador las preguntas de sus desgraciados fans. Pero bueno, la verdad es que eso ahora me da lo mismo. No soy de esas personas que dejan de admirar a un personaje sólo porque sea antipático, al fin y al cabo me interesan sus obras y no ella misma (y no, no es una igualdad, ni mucho menos), y no creo que tenga la suerte o desgracia de llegar a conocerla en persona o llegar a interactuar con ella lo suficiente como para que su bordería me resulte directamente molesta :P
Bueno, plasmada mi ración de frikismo vampírico de hoy, os dejo ya. Y ya estáis tardando en leeros el libro, todos aquellos que no lo hayáis hecho (que me temo que seréis muchos ^^U).
Hasta luego, sed felices y malvados!

1 Comments:
Hi guapa! el libro de la musica de los vampiros le impactó bastante a Roque, lo que ocurre es que como no se reeditó con el mismo nombre no podia conseguir un ejemplar (es que tu edicion es de hace milenios), seguro que te lo pasarias genial en Madrid! supongo que estarás ya trabajando o te quedará poco, así que disfruta lo que te queda, o que te sea leve la vuelta a la vida laboral, cuidate mucho guapisima!!! Lo del papa fue un tanto extravagante, pero asi es mi vida...; bye bye bella!!
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